• ¿Cómo vivimos los camps de surf y longboard en el Art Surf Camp?

    Básicamente, como si no hubiese mañana. Este año repetimos y prevemos que estaremos unos cuantos años más.

    El Art Surf Camp es uno de los camps más grandes e importantes de Europa. Está situado en la playa de Razo, en la Costa da Morte, en Galicia. Cuenta con 2.200m2 de instalaciones, el albergue a pie de playa y un buen rollo que les ha hecho conocidos en España y países vecinos. Fue la última parada de nuestro roadtrip grabando Endless Roads y moríamos de ganas por volver. Esta es una crónica del primer de los cuatro camps que daremos aquí:


    Recuerdo la primera vez que vine al Art, hace tres o cuatro años. Recuerdo que llegué el último día de un camp y veía a la gente despedirse con abrazos llenos de lágrimas y pensé: o son viejos amigos que se han juntado aquí y ahora tiene que marchar o ha muerto alguien. Me inclinaba más por la opción de la muerte, ya que no podía entender tanta pena. Dos semanas después de aquello, era yo la que me despedía con lágrimas en los ojos, muerta de pena por tener que dejar este lugar. Hay algo mágico en el Art, algo que ha hecho que las semanas que llevo aquí se conviertan, una vez más, en días inolvidables.

    La gente fue llegando poco a poco el viernes 17 y se iban acomodando en sus habitaciones. He de confesar que el primer año desconfiaba del hecho de compartir habitación con desconocidos, pero tranquilos, porque siempre funciona. Aún soy buena amiga de las chicas con las que compartí habitación aquel primer año que pasé aquí: Ilaria, María, Daria… y así año tras año.

    La primera noche se da la bienvenida a todos los campistas, se presenta a los monitores, se explican las normas y cenamos todos juntos en el comedor común. Los menores de edad están siempre custodiados por los monitores de tiempo libre, que es la gente más maja, responsable y encantadora de todo el campamento: Sara, María, Siria y Peru. Los mayores nos tomamos un algo en la terraza y arreglamos el mundo, a la vez que discutimos el parte de olas para el día siguiente (independientemente de tu nivel, aquí siempre comentamos el parte de olas).

    El sábado 18 las actividades empiezan pronto: desayunos, probar neoprenos, repartir tablas de surf, separar los grupos, calentamiento, un poco de teoría y para el agua. Da igual si es tu primera vez en el agua o estás en clase de perfeccionamiento… siempre va a molar. Los monitores son encantadores, y no lo digo porque sean colegas… lo pensé desde el día uno de aquel primer año en este camp: Fer, Luis, Ramón, Ángel, Germán, Gala, Luis, Andrés, Rafa, Steff… son divertidos, tienen talento y saben lo que hacen. Alejandro, el coordinador del camp es el tipo de persona que le da un nuevo significado a la palabra entrañable y el resto del staff, más de lo mismo: Bolo graba y hace los vídeos de cada camp, Oti es el fotógrafo, Rafa es fisioterapeuta y el encargado de los calentamientos antes de las clases, Vir organiza los torneos de volley, Teresa da las clases de yoga, Silvia y Alban llevan la oficina y Pablo y Manu -los dueños del camp- hacen un poco de todo.

    Después de la primera toma de contacto con el agua comemos, nos echamos unas risas, alguna que otra guerra de bolas de pan y a descansar que por la tarde empezamos con las clases de longboard (aquí longskate). Las furgonetas del camp nos llevan al spot donde damos clase, un polígono con carreteras cerradas al tráfico y cuestas con distintas pendientes. Nos presentamos, calentamos y separamos por grupos dependiendo el nivel y la modalidad. Este año somos tres monitores: Jacky Madenfrost, Chus Asensio y yo, todos fundadores y parte del staff de LGC. Jacky y Chus son dos de los mejores profesores de longboard con los que me he cruzado…. esta semana he sido testigo del progreso de personas que no habían tocado una tabla en su vida y después de cinco días estaban bajando una cuesta, carveando y controlando de principio a fin; gente derrapando, dando pasos que a mi me llevaron meses. Personalmente, me encanta ver a la gente motivada y con ganas de más, gente que lleva dos días patinando, carveando una cuesta por la que yo ni en sueños me hubiese tirado el segundo día… ver la cara de la gente cuando ve que puede, oír su excitación volviendo del spot camino al camp diciendo lo contentos que están por hacer cosas que no creían posibles.

    Si tenemos tiempo, antes de cenar nos gusta tener una sesión en la mini rampa o un baño de última hora, de esos que terminan de agotarte y te dejan de cama. Hay algo mágico en esos baños, en estar sentada en tu tabla esperando la última ola del día, cuando ya casi no hay luz y el cielo se vuelve naranja, como pasa en Razo. Hay algo mágico en estos días de intensa actividad física, compartida con amigos de hace tiempo o de hace dos días, viviendo cosas nuevas y experimentando nuevas emociones, sobre una tabla o fuera de ella, con amigos o con alguien que te gusta. En el camp puede pasar de todo, y todos estamos predispuestos a hacerlo inolvidable.

    Así pasan los días en el Art Surf Camp, entre tablas, amigos, risas y agujetas. Si, especialmente agujetas. La última noche nos juntamos todos para ver el vídeo de este camp y premiar a los que más se han esforzado, en surf y en longboard. Es genial ver la cara de la gente viéndose en el video, desde el primer día hasta la evolución del último y hace mucha ilusión tener ese recuerdo contigo para siempre (se entrega un CD a cada campista con el vídeo y las fotos). Después de eso empieza la fiesta de despedida. Por un lado la de los adultos y por otra la de los menores. Suelo colarme en la de los menores, porque hay luz negra y ganchitos. El último día de nuestro primer camp coincidió con el cumple de la más joven de nuestras alumnas: María cumplía 12 años y le hicimos una fiesta sorpresa con regalos, gominolas y chocolate. Probablemente María recuerde de ese cumple durante mucho tiempo, y ese es el tipo de cosas que suelen pasar en el Art Surf Camp. Son veranos maravillosos, recuerdos que estarán con nosotros para siempre.


    Queremos darle las gracias a TODO el staff del Art que nos ha acogido como familia. Las novatadas no han ido más allá que agua en la cara o arena dentro del neopreno y por eso os estamos muy agradecidos.

    Gracias a Fortrate, por dejarnos tablas Riviera, ejes Paris y ruedas Divine para dar clase. Gracias a la tienda In-Gravity por dejarnos los cascos para las clases.

    Sobretodo y como siempre, gracias a vosotros. Por venir a los camps, por ser parte de nuestra historia y por compartir juntos momentos tan especiales. Este año repiten muchos alumnos de nuestro camp del año pasado y eso sólo confirma lo que ya pensaba de esto: este es un plan que mola todo, estos son veranos inolvidables.

     

    Valeria Kechichian

    Art Surf Camp 2012 – Camp 06 from Artsurfcamp on Vimeo.

Discussion One Response

  1. 06/09/2012 at 8:40 pm

    Increible experiencia! es algo que no olvidare, me abrió los ojos y nunca pensé que me fuera a enganchar… muy corto se mi hizo los 6 días de maravillosa experiencia, muchas gracias a todos los instructores de surf, y muchas gracias a Chus Jackie y Valeria por ayudarme a descubrir el longboard (y por la paciencia) Gracias!

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